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viernes, 13 de agosto de 2010

Recuerdo tu pelo

Sí recuerdo tu pelo, oscuro, fuerte...una mata insondable que te daba la fuerza necesaria para desear que fueras mío, sólo mío. En esos momentos el gobernaba nuestras vidas, decidía cual era el camino a seguir, la fiesta a la que estábamos invitados o a la que se atrevían a invitarnos. Los trabajos no eran importantes sólo una 600 y mucha carretera para disfrutar aquella cabellera rebelde.

Un día sin quererlo, desapareció de la frente, pero no nos pareció importante, seguía teniendo la misma vitalidad y encima te otorgaba un punto de inteligencia que no habíamos descubierto antes. Fue el momento de las reuniones en mansiones, palacio y desfiles interminables de moda en los que los diseñadores se volvían locos por invitarme, pues sabían que yo tenía que ser la que elegía tu ropa, la Gran mujer detrás del hombre interesante. Tu despecho, pequeño pero acogedor y con una pequeña sala de reuniones era todo lo que necesitaba tu pelo para atraer a tu jefe. No sexualmente, claro, pero el ascenso que debían otorgarte.
Tras el sexo, el verdadero sexo que me podrías dar y el que se esperaba por tu pelo, le acaricié le di las gracias y descubrí su evolución, me miró con ternura para mostrarme las primeras, ahí estaban protegidas, fuertes y cual retoños las primera canas. Te otorgaron la dulzura de post coito pero la dureza de conseguir se el socio más joven de toda la empresa y yo la primera dama de una casa que a Barbie ni siquiera se le ocurrió soñar.

Entre aquella felicidad, la casa, los niños, la familia que nos visita en navidad envidiosas de nuestro éxito y después la desgracia. Lenta, como deben ser, pero catastrófica como son. Y cual otoño, fue cayendo uno a uno como todas las cosas que te rodeaban, la casa para el banco, los niños con tu madre y yo la que siempre te quiso pero quería más a tu pelo se despide desde las Islas Caimán con tu dinero, tu vida y otro pelo que me da más placer que tu.

Con cariño
Tu ex esposa




martes, 20 de julio de 2010

Mujeres


Con la mano en tu pecho, sintiendo el calor de tu corazón, la fiereza de tu mirada pienso que idiota eres. De verdad merece la pena hipotecar nuestra vida por una lucha sin sentido, un coronel que no te respeta y un uniforme que encima te viene pequeño.

Lo que decía mi madre, idiota no tienes otro calificativo posible. En primer lugar dejamos nuestra casa sin saber cuando volvemos. A la merced de los ladrones, saqueadores, ocupas....bueno esos no que aún no han nacido, bueno la palabra que seguramente utilizarán en otra época.

Lo que decía, idiota, pero tu me has visto con este vestido blanco y chal marrón, todo ropita del ejercito, y te sientes el mejor marido, no si elegí mal lo sé. Ahora mismo estaría en Nueva York viviendo con un maridito emprendedor, limpiando platos, sí, pero en algún momento su machismo me haría estar encerrada en casa con vestidos nuevos, modernos, de nuestra época y no es esta maldita revolución que ni me va ni me viene.

Revolución de unos pocos que quieren ser libres, que quieren tener derecho...vale y mi derecho a vivir orgullosa de un marido que me mantiene, que me mima, que me lleva a fiestas de verdad no a batallas vencidas donde la carne quemada y la pólvora....bueno y el tequila son nuestras únicas celebraciones.

Y la comida que....crees que sin mi cocina de leña puedo cocinar algo, en esta mierda de ollas de latón puedo hacer algo, a parte de rata a la plancha o rata guisada sin nada.

La verdad así no se puede vivir. Aunque una cosilla te voy a agradecer, encontré el sentido a la vida dentro de toda esta idiotez, un clavo que saca la astilla que llevo dentro mientras estas en la otra punta de este enorme estado sin nombre. Me hace sonreír, da vida a mis momentos de soledad y desampara. Espero que no te moleste pero te manda un saludo tu Comandante Emiliano Zapata

Sin más se despide
Tu mujer y un hijo que no es tuyo que nunca estás.

martes, 15 de junio de 2010

Diario de un muerto viviente

Resultaba extraño mirarle a los ojos, saber que tenía algo importante que decirte y olvidarlo porqué tenías cosas mas importantes que hacer. En silencio observaba sus decisiones y meditaba las palabras que nunca saldrían de su pequeña boca. Su mano acariciaba lentamente el espacio que en algún momento de su vida tenía pelo, pero le dejó una carta de despedida el día de su tercera década en la tierra.

- Pues sí él decía que nunca te caí bien, pero aquí nos tienes

- Esperando que alguien llame para cambiar los planes

Nunca tuvimos una conversación recta y formal, como sus labios el tiempo de las conversaciones serias era muy fino, muy, muy fino.

- Te recuerdo con tutú, escote y medias transparentes

- La noche del collar de pero

- Sí pertenecía a él, nadie más que él, lo extraño es que dejara de llamar a los dos teléfonos por igual

- Será que los días de luna llena nadie piensa más que en el resto de la manada

- La verdad es que sí.....

Realmente extraño que dentro de su mirada pudieras descubrir la conversación que nunca llegaría a existir, ni la invitación llegaría por que no se tenía planteada. La conversación de la distancia, de volar y desaparecer, de no ser.

- Deberías volver, aunque un día tendrás un arranca y aparecerás con las maletas
- El día que en el norte deje de llover
- O el día que dejes de tener miedo, por que lo que tienes es miedo, no es prudencia y ya no hay más que hablar.

Creo que recuerdo el momento en el que tu piel tenía un espacio sin pintar, el día que me apetecía tocar un espacio sin pensar la diferencia existente entre los espacios. Como tu y yo, nuestro espacio ya está mezclado aunque no físicamente.

-Pensé que dormirías aquí, por que te fuiste arriba

-La noche no es para mi, viajar es otra cosa que beber y estar tirado en casa.

-Si como el café que nunca llegará por que....se cambiaron los planes, alguien llamó.

Pues es lo que nos queda, o nos quedaba, hace un año perdimos la oportunidad por el respeto a la pareja, a la antigua pareja con el que todos te queremos casar. El otro él, ese otro que todos adoramos menos una parte de ti que desea otra cosa, algo inexistente la perfección de alguien visto como perfecto y deseado.

- Y como está hablé con el

- Me llamó y decidió que unos pajarillo deberían quedar para beber
- Si nadie llama sí, si no los planes serán de otros

- Te vienes no, has quedado con nosotros

En esos momentos sabes que tienes que cambiar lo que te rodea, buscar cosas nuevas, caras nuevas como mister mundo de andar por casa o caballeros sin honor ni gloria que el día que decidieron ser padres, no pensaron que tenían que encontarte.

Y si la llamada llega para qué esperar....